LA CIUDAD PERDIDA

FELIPE FIGER - CHILE

Una serie fotográfica documental capturada en Alto Hospicio, una comuna ubicada en la ciudad de Iquique, al norte de Chile. Este territorio, suspendido entre el desierto y el abandono, ha sido históricamente ignorado por los medios, el desarrollo urbano y la política pública. Sus habitantes caminan día a día entre la precariedad estructural y una profunda fortaleza cotidiana.


El proyecto nace desde la observación directa y desde una experiencia íntima con el entorno. Surge no solo como una serie de imágenes, sino como una búsqueda por comprender —y visibilizar— lo que sucede en los márgenes del relato oficial. Aquí, en medio del polvo, los cerros sin nombre y las calles aún sin pavimentar, se gesta una humanidad potente, resiliente y muchas veces silenciada.
La serie retrata escenas cotidianas: un niño jugando entre escombros, una madre esperando el colectivo, un peluquero cortando el cabello a la sombra de un toldo improvisado. Son gestos simples, pero cargados de significado. Porque incluso en los paisajes más áridos brotan vínculos, afectos y sueños. Ese contraste —entre el color seco del desierto y la calidez de la vida— da forma al carácter visual y emocional de esta obra.


No se trata de romantizar la pobreza. Al contrario, el enfoque busca evidenciar con respeto, profundidad y honestidad. Cada fotografía intenta capturar no solo lo visible —la tierra, los cuerpos, los espacios— sino también lo intangible: las emociones, la resistencia, el orgullo de quienes habitan esta tierra con identidad y arraigo. En cada retrato hay una dignidad intacta, incluso cuando todo lo demás parece fallar.


Visualmente, el trabajo se construye desde la cercanía. El uso de luz natural, las composiciones espontáneas y el diálogo con las personas retratadas dan forma a un lenguaje íntimo, honesto, sin artificios. Es una fotografía que observa, pero también que escucha. Que acompaña.
“La ciudad perdida” no habla solo de Alto Hospicio. Habla también de muchas otras periferias latinoamericanas —invisibilizadas, olvidadas, postergadas— donde, sin embargo, la vida insiste. Porque esta ciudad, aunque marginada, vibra. Porque sus personas, aunque golpeadas, permanecen de pie. Y porque, a pesar del silencio impuesto, existe una historia que merece ser contada.


Esta serie es también una metáfora: de las ciudades que no aparecen en los mapas del poder, de las identidades desplazadas, de los cuerpos que resisten. Un intento por devolverles imagen, presencia y memoria.
Porque nadie desaparece del todo mientras exista alguien dispuesto a mirar.

SOBRE EL AUTOR

FELIPE FIGER
Chile

Felipe Figer es fotógrafo documental y director creativo, con una mirada entrenada para encontrar belleza y verdad allí donde el mundo a menudo desvía la vista. Inició su camino fotográfico a los 17 años, retratando la vida en las calles de San Miguel, Santiago. Desde entonces, ha cultivado una narrativa visual centrada en la intimidad de lo cotidiano y la fuerza silenciosa de lo invisible.

Aunque su formación es en publicidad, su verdadera vocación se ha desarrollado al margen de los focos comerciales, en la observación sensible de los territorios olvidados, los rostros comunes y las escenas que revelan lo humano en estado puro. Su estilo se basa en el uso de luz natural, el respeto por el entorno y la búsqueda de imágenes honestas que trasciendan lo meramente estético.

Ha trabajado en diversos proyectos personales y documentales en Santiago y otras regiones de Chile. Uno de los más significativos nació en Alto Hospicio, donde una experiencia laboral se transformó en impulso creativo. Allí, con la cámara como testigo, encontró historias marcadas por la precariedad, pero también por la dignidad.
Para Felipe, fotografiar es un acto de cuidado: un modo de resistir al olvido a través de la imagen.

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