street photography

Observadores Urbanos

No es casualidad que el primer paso del método científico sea la observación. Sin la observación detallada y consciente ningún tipo de circunstancia se puede entender y, por ende, resolver o cambiar. Eso es quizá lo que más me gusta del ejercicio de la fotografía urbana o street photography: salir a la calle y registrar lo que sucede a través de mi cámara me ha ayudado a ser una mejor espectadora. 

Al observar con atención lo que sucede en la cotidianidad del entorno en el que vivimos nos apropiamos de él, lo conocemos mejor. En ese punto, nuestra relación con la ciudad se vuelve más estrecha, más profunda. Al aguzar la mirada descubrimos situaciones o elementos que normalmente pasaríamos por alto. En ocasiones será algo que siempre había estado ahí y no habíamos notado, en ocasiones seremos testigos de un hecho que apenas dure un instante y que no se repetirá más. 

La fotografía urbana como género fotográfico me parece que es uno de los más complejos. Ahí, los fotógrafos solo tenemos permiso de ser espectadores anónimos, casi invisibles. No se permite “alterar” la realidad en aras de lograr una mejor imagen ni mucho menos simularla u orquestarla. A diferencia de la fotografía de estudio, donde se pueden controlar muchas variables (luz, colores, modelos, etc.), los fotógrafos urbanos carecemos de control alguno sobre lo que sucede y tenemos que hacer nuestro mejor trabajo con lo que hay disponible. Eso representa un reto creativo muy estimulante porque las variables serán siempre diferentes así regresemos al mismo lugar una y otra vez.

Con el tiempo he descubierto que la fotografía urbana es un poderoso agente de cambio que afecta tanto al emisor (fotógrafo) como al receptor (público). El fotógrafo, como espectador devoto, toma consciencia, se humaniza a través del acto de observación; el público, o receptor, acoge estas imágenes y obtiene una perspectiva diferente a la suya que lo sensibiliza. Ya sé que muchos relacionarán más este concepto con la fotografía documental, sin embargo estoy convencida de que la fotografía urbana puede lograr esos mismos resultados en una comunidad. Y esa idea se ha convertido en una especie de misión para mí.

El sábado pasado tuve el gusto de guiar una caminata fotográfica por las calles del centro de Querétaro con el objetivo de compartir el gusto por la fotografía urbana y transmitir la misión que le he adjudicado a su práctica. A la cita acudieron cerca de cuarenta personas que conformaron un grupo heterogéneo de observadores urbanos que se dedicaron a capturar por dos horas la vida cotidiana de las plazas, callejones y calles. Durante el trayecto surgieron discusiones interesantes y para el final del encuentro, nuevas amistades. 

Agradezco a todos los asistentes por su entusiasmo y espero que esta sea la primera cita de muchas. Para quienes estén interesados en participar en estas caminatas, los invito a seguir mis redes sociales donde informaré las fechas de los futuros eventos. 

 

*Este artículo fue escrito originalmente para el Diario de Querétaro. Pulsa aquí para ir a la publicación original.

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